Una experiencia teatral inmersiva

Una firma de origen oriental alquila un espacio en Ciudad Cultural Konex para ubicar su depósito de containers. En los horarios en que la empresa no funciona, la señorita Chin Gu subalquila los contenedores vacíos para la realización de actividades clandestinas.

Con esta premisa, el 9 de enero se estrenó Chin Gu Containers, una experiencia única de encuentros secretos que pone en jaque al público que se anime a formar parte de un universo de dudosa legalidad. Con la complicidad de los asistentes, este acontecer intensifica el uso de los cinco sentidos y permite acortar las distancias –reales y simbólicas– entre el público y el elenco: al ingresar al container, los participantes son protagonistas de una reunión clandestina e intervienen en las escenas junto a los actores y actrices. Se enfrentan con sus propios prejuicios y deben animarse a tomar una decisión: ¿de verdad van a ser cómplices de esto?
Romina Bulacio Sak y Natalia Chami empezaron a trabajar con el formato de teatro participativo en marzo de 2013 con Usted Está Aquí, una propuesta que invitaba a sorprenderse con los mundos posibles que uno puede habitar. En 2017, estrenaron RROM, espectáculo que también se caracterizó por dejar que los espectadores se convirtieran en los invitados de un casamiento gitano. En ambos casos, el público podía cambiar el curso de la historia.
De esta forma, las directoras de Chin Gu Containers descubrieron un desafío: cómo mantener la tensión de un texto dramático mientras que el público participa. Desde 2012, así, exploran esta relación y aseguran que “el interés por intervenir y modificar el curso de las cosas, va en aumento. Por ahora, seguimos preguntándonos por todo lo que sea una experiencia que involucre más de un sentido”.

Estamos atravesando una época de profundos cambios en la forma de conectarnos con los productos culturales: la televisión, la música, el cine ¿Cómo, piensan, afectará esta transformación al teatro?
Que el futuro sea incierto es lo que más nos motiva. Hay teatro que se sumerge en los avances tecnológicos, otros teatros que reivindican la simpleza de lo analógico. Lo cierto es que para nosotras, en el futuro no habrá bordes que definan al teatro de las artes visuales o de los video juegos, sino que habrá experiencias cruzadas en las que estén corridos todos los límites y no puedan encasillarse las formas.

¿Cómo describirían esta experiencia de teatro inmersivo? ¿Qué tiene de particular su narrativa?
Chin Gu Containers es una experiencia participativa que propone al público ser parte de algo clandestino, provocador y, a la vez, muy divertido.

¿Cómo responde el público a este formato?
Vemos que el público se sorprende, no se espera lo que pasa y está muy disponible a seguir sorprendiéndose hasta el final. A la mayoría le gusta mucho tener un rol desde el principio, eso los ayuda a jugar y entregarse a hacer y ser algo distinto de lo que son antes de entrar a la obra.

¿Quién es la señorita Chin Gu?
Es una mujer muy respetuosa de sus propias reglas. Tal vez, su peor defecto sea la impaciencia o, tal vez, su implacabilidad. Una vez que se siente traicionada, no hay vuelta atrás, y eso suele sucederle muy a menudo.

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